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Diplomacia

La hipocresía de la diplomacia

Hace unas semanas tuve una cena de “ex compañeros de la universidad”.

Mientras cenábamos, un excompañero estaba explicando que se había comprado un piso y lo iba a reformar, que se había saltado a la inmobiliaria para no pagar los honorarios, que había pedido varios proyectos a arquitectos y decoradores y que finalmente iba a quedarse con sus ideas para hacerlo él directamente y ahorrarse el dinero.

Sus palabras no me sorprendieron; desde que éramos jóvenes sabía de qué pie calzaba….

Pero lo que sí que me sorprendió fue la reacción de su audiencia; ¡Que listo! ¡Que bien! ¡Tu si que sabes! ¡Yo haré lo mismo!….

¡Hasta aquí hemos llegado! Dije yo; ¿Sabéis lo que pasa en este país? ¿En esta sociedad en la que vivimos? Que ser una mala persona sale gratis!

No te pongas así, me decían… tu siempre tan revolucionario….

Pues sí, me pongo así, y ¡con toda la razón del mundo! ¿Os gustaría que no os pagaran a fin de mes, con cualquier excusa, sin razón? ¿Lo consideraríais justo? ¿Es que el trabajo del arquitecto, decorador, o la inmobiliaria no vale nada? Pues eso mismo es lo que estáis haciendo aplaudiendo esta forma de actuar. Justificar lo injustificable; no todo vale.
Una sociedad en el que pasan estas cosas, y la gente, en vez de decir claramente lo que piensa lo aplaude y además lo imita, es una sociedad sucia.

Todos somos muy diplomáticos; pero la diplomacia no impide decir lo que piensas, aun que ello te lleve al enfrentamiento.
Tememos el enfrentamiento, tememos discrepar de la opinión de la mayoría por miedo a ser marginados, a no ser aceptados, o incluso expulsados.
Es lo que llamo la hipocresía de la diplomacia.

Intentadlo; y si por pensar diferente os marginan o expulsan… es que ¡no valían la pena!

Podemos cambiar el mundo; podemos cambiar la forma de proceder de las personas que actúan mal.
Si una persona actúa mal y yo se lo digo, pensará; ¡Estás loco!. Si cinco minutos más tarde tú se lo dices, pensará; ¡No tiene ni idea!. Pero si todos se lo decimos, quizás, solo quizás cambie su actitud y deje de actuar así. Tu silencio implica su impunidad.

** Con tu jefe sé hipócrita hasta que encuentres otro trabajo; entonces podrás decirle lo que piensas.

Desde nuestra inmobiliaria de Barcelona agradecemos que nos leas.